Durante años, la gestión de la calidad del aire interior y del agua en los edificios se ha considerado una cuestión eminentemente técnica. Sin embargo, la evolución de la normativa, el aumento de las reclamaciones y la consolidación de la jurisprudencia han cambiado por completo este escenario.
Hoy, garantizar un mantenimiento adecuado ya no es suficiente. La capacidad de demostrar, mediante registros, protocolos y evidencias documentales, que las instalaciones cumplen con las exigencias legales se ha convertido en un factor decisivo para proteger a las organizaciones frente a responsabilidades sanitarias, administrativas y civiles.
En este documento analizamos cómo ha evolucionado este nuevo marco de exigencia, qué riesgos afrontan los titulares de edificios e instalaciones y por qué la trazabilidad documental ha pasado a ser tan importante como el propio mantenimiento. Un cambio de paradigma que afecta especialmente a hospitales, hoteles, residencias, edificios de oficinas y cualquier activo inmobiliario donde la calidad ambiental interior sea un elemento crítico.




